Existen muchos tipos de manteles y no todos sirven para lo mismo. Podemos clasificarlos por su formato, material, forma y uso.
La elección correcta dependerá principalmente de cuatro factores: protección, estética, facilidad de limpieza y comodidad de uso.
Principales tipos de manteles
Mantel completo
Es el mantel tradicional que cubre toda la superficie y cae por los laterales.
Es la opción más versátil para hogar, restaurantes y eventos. Puede ser de algodón, lino, poliéster, papel, PVC o numerosos materiales técnicos.
Manteles individuales
Los manteles individuales protegen únicamente el espacio de cada comensal.
Son especialmente prácticos cuando queremos mantener visible la mesa y facilitan mucho la reposición entre clientes en bares, cafeterías y restaurantes.
Caminos de mesa
Los caminos de mesa son piezas largas y estrechas utilizadas principalmente con una función decorativa.
Pueden colocarse longitudinalmente o atravesar la mesa de un comensal a otro. Esta última disposición se utiliza también en hostelería y puede encontrarse como formato tête-à-tête.
Sobremantel o cubremantel
Es una pieza más pequeña colocada encima del mantel principal.
Además de decorar, puede utilizarse como capa de servicio fácilmente sustituible. Si se derrama vino, salsa o cualquier otro líquido sobre la zona superior, en determinados montajes resulta más rápido cambiar esa pieza pequeña que sustituir toda la mantelería.
En catálogos profesionales también pueden aparecer términos como slip cloth, overlay o napperon, aunque su uso exacto varía según el proveedor.
Muletón o bajomantel
Se coloca debajo del mantel y normalmente no queda visible.
Protege el tablero, amortigua golpes, reduce el ruido de platos y cubiertos y ayuda a evitar que el mantel se desplace.
No sustituye a un salvamanteles para recipientes muy calientes.
Manteles ajustables
Incorporan goma o tejidos elásticos para mantenerse sujetos a la mesa.
Son especialmente útiles en terrazas, mesas de cóctel, ferias y eventos donde interesa evitar desplazamientos.
Faldones
Cubren verticalmente el perímetro de la mesa.
Son habituales en buffets, congresos, bodas y mesas de exposición porque permiten ocultar patas, cajas o cableado.
Un acabado profesional bastante utilizado es el box pleat, formado por pliegues rectangulares regulares.
En montajes profesionales también importa cómo se fija el faldón. Pueden utilizarse pinzas, clips, velcro o sistemas elásticos.
Parece un detalle menor, pero cuando hay que vestir decenas de mesas, un sistema de fijación rápido puede ahorrar bastante tiempo de montaje.
Tipos de manteles según el material
Algodón
Natural, agradable y absorbente. Ofrece una buena apariencia, aunque se arruga y absorbe las manchas con mayor facilidad que otros materiales.
Lino
Destaca por su caída y estética elegante. Es muy utilizado en mesas formales, aunque requiere más cuidado y tiende a arrugarse.
Poliéster
Muy frecuente en hostelería porque seca rápido, se arruga menos y soporta bien un uso intensivo.
Mezclas de algodón y poliéster
Buscan combinar el tacto del algodón con la facilidad de mantenimiento del poliéster.
Manteles resinados
Son tejidos tratados para dificultar la penetración de líquidos y facilitar la limpieza.
Conviene recordar que resinado, antimanchas e impermeable no significan exactamente lo mismo.
PVC o hule
Ofrecen una gran protección frente a líquidos y se limpian fácilmente.
Son muy prácticos para uso diario, niños o terrazas, aunque su apariencia suele ser menos textil.
Papel
Destaca sobre todo por su rapidez y comodidad. No necesita lavado ni planchado y puede encontrarse precortado o en rollo.
Airlaid
Airlaid no es simplemente un papel más grueso.
Es un material no tejido cuyo proceso de fabricación utiliza aire para distribuir las fibras y formar la estructura.
Esto puede proporcionarle mayor cuerpo, suavidad, absorbencia y resistencia que un papel convencional, con una apariencia más próxima a la tela.
Por eso resulta interesante cuando se busca una presentación más cuidada sin asumir toda la logística de una mantelería textil reutilizable.
TNT o tejido no tejido
TNT significa tejido no tejido.
Sus fibras no se unen mediante el proceso tradicional de tejido o punto, sino mediante procesos mecánicos, térmicos o químicos.
Dentro de esta categoría existen productos muy diferentes.
Por eso términos como TNT, nonwoven o nombres comerciales como Novotex no permiten saber por sí solos cómo se comportará el mantel.
Conviene comprobar composición, gramaje, resistencia, acabado y recomendaciones del fabricante.
Chintz: ¿es realmente un tipo de mantel?
En algunas clasificaciones aparece como una categoría independiente, pero técnicamente es más correcto considerarlo un tipo de tejido o acabado, normalmente asociado a algodón estampado y, en ocasiones, con superficie glaseada.
Por tanto, describe principalmente el material, no un formato diferente de mantel.
¿Existen manteles ignífugos?
En hostelería, ferias y eventos pueden encontrarse manteles comercializados como ignífugos o retardantes de la llama.
Aquí conviene distinguir dos casos.
Algunos tejidos reciben un tratamiento retardante aplicado posteriormente, mientras que otros están fabricados con fibras cuya resistencia al fuego forma parte de la propia composición.
Esta diferencia puede ser importante cuando el producto va a someterse a muchos lavados.
En cualquier caso, lo importante no es el nombre comercial, sino comprobar la certificación técnica correspondiente al uso y recinto donde se instalarán.
Cómo elegir la medida correcta
La medida depende de la superficie de la mesa y de la caída deseada.
Para mesas rectangulares:
Largo del mantel = largo de la mesa + 2 × caída
Ancho del mantel = ancho de la mesa + 2 × caída
Para mesas redondas:
Diámetro del mantel = diámetro de la mesa + 2 × caída
En mesas domésticas, una caída de unos 20-30 cm suele resultar cómoda.
Por ejemplo, una mesa de 140 × 90 cm con 25 cm de caída necesitará aproximadamente un mantel de 190 × 140 cm.
No conviene comprar únicamente por indicaciones como “mesa de seis personas”, ya que dos mesas para seis comensales pueden tener medidas muy diferentes.
Qué mantel elegir según el uso
| Uso | Opciones habituales |
|---|---|
| Uso diario | Resinado, PVC, poliéster |
| Mesa elegante | Lino, algodón |
| Niños | PVC, hule, resinado |
| Mesa de madera | Muletón + mantel |
| Exterior | Impermeable o ajustable |
| Alta rotación | Papel precortado |
| Mesas largas | Papel en rollo |
| Desechable más premium | Airlaid o TNT |
| Eventos | Tela, sobremanteles, faldones |
Nuestra experiencia trabajando con manteles en hostelería
Después de trabajar durante años en hostelería, uno de los formatos más cómodos para trabajar son los manteles de papel cortados.
No transmite el mismo caché o sensación premium que un buen mantel de tela, pero permite montar un salón con mucha rapidez: sacas un paquete y vas colocando una pieza en cada mesa.
Su principal inconveniente aparece en mesas largas. Si una pieza no cubre toda la superficie, hay que utilizar varias.
Ahí resulta más práctico el mantel en rollo, porque puedes cortar exactamente la longitud necesaria.
Sin embargo, el rollo tiene otra desventaja: hay que medir y cortar cada pieza y, si se hace con prisa, el borde puede quedar irregular o desgarrado.
Por tanto:
- Papel precortado: el más rápido cuando las mesas tienen medidas estándar.
- Papel en rollo: mejor cuando existen muchas longitudes diferentes.
- Tela: más elegante y sofisticada, pero requiere lavandería y mayor gestión.
La diferencia también se nota al recoger
Con un mantel de tela hay que retirar completamente vajilla, cristalería, cubiertos y residuos antes de quitarlo y enviarlo a lavandería.
Con un mantel de papel, una vez retirados los elementos reutilizables y separados correctamente los residuos, pueden recogerse pequeños restos junto con el propio mantel.
Cuando hay que desmontar muchas mesas, esta diferencia ahorra movimientos y tiempo. Yo mismo en una pasada he hecho una bola envolviendo cada mantel con el mantel anterior junto con sus restos, al final tienes una gran bola con todos los manteles para tirar a la basura, además de que en 2 minutos has retirado todos los manteles de todas las mesas. Es muy práctico.
Es un detalle pequeño para un cliente, pero muy evidente para quien trabaja diariamente en sala.
El coste real de un mantel profesional
En hostelería no debería compararse únicamente el precio de compra.
Un mantel barato puede resultar caro si necesita mucho planchado, se mancha fácilmente o debe sustituirse pronto.
Una forma sencilla de calcularlo sería:
Coste por servicio = compra repartida entre los usos + lavado + secado/planchado + manipulación + reposiciones
En los manteles desechables desaparece la lavandería, pero hay que comprar una nueva pieza para cada servicio.
Par stock: cuántos manteles necesita realmente un restaurante
Un establecimiento que utiliza mantelería de tela no puede disponer únicamente de un mantel por mesa.
Mientras unos están colocados, otros pueden encontrarse en lavandería y otros deben estar preparados para el siguiente servicio.
Este concepto se conoce como par stock.
Por ejemplo, un restaurante podría necesitar:
- un juego en uso;
- otro en lavandería;
- otro limpio y disponible.
La cantidad real dependerá de la ocupación, número de servicios diarios y tiempo de retorno de la lavandería.
Otros detalles que importan en mantelería profesional
Continuidad del color
Dos manteles “blancos” de fabricantes o partidas diferentes pueden no tener exactamente el mismo tono.
En un salón con muchas mesas juntas, la diferencia puede resultar visible.
Ancho útil del tejido
En mesas especialmente grandes puede ser necesario realizar uniones si el material no tiene suficiente ancho.
Por eso, en mantelería a medida conviene comprobar tanto el largo como el ancho disponible.
Probar una muestra antes de comprar grandes cantidades
En compras profesionales merece la pena probar primero una unidad real.
Una muestra permite comprobar aspectos que una fotografía no muestra bien:
- caída;
- transparencia;
- tacto;
- tono real;
- comportamiento sobre la mesa;
- compatibilidad de medidas.
Puede evitar errores costosos cuando después hay que comprar decenas o cientos de unidades.
Tiempo de montaje
Un sistema que añade únicamente un minuto por mesa parece irrelevante.
En cien mesas son 100 minutos adicionales de trabajo.
En hostelería, la facilidad de montaje y recogida puede ser tan importante como el aspecto del mantel.
No todas las manchas deberían tratarse igual
Otro error habitual es aplicar el mismo procedimiento a cualquier mancha.
Grasa, vino, café, tomate, maquillaje o cera pueden reaccionar de manera diferente según el tejido.
Frotar demasiado puede extender la mancha y aplicar calor sin criterio puede incluso fijarla en determinados materiales.
En mantelería reutilizable, especialmente en hostelería, conviene seguir siempre las indicaciones del fabricante y definir un procedimiento específico para las manchas más habituales.
Entonces, ¿qué tipo de mantel es mejor?
No existe un único ganador.
Para una vivienda puede ser el que se limpia fácilmente.
Para una boda, el que ofrece mejor caída.
Para un restaurante premium, probablemente importe más la sensación que transmite la tela.
Y para un establecimiento con mucha rotación, un mantel de papel precortado puede resultar considerablemente más cómodo.
Por eso la mejor pregunta no es:
“¿Cuál es el mejor mantel?”
Sino:
“¿Qué necesito que haga este mantel durante cada servicio?”
A partir de esa respuesta resulta mucho más sencillo elegir entre algodón, lino, poliéster, PVC, papel, Airlaid, TNT, mantel completo, individual o rollo.
